viernes, 27 de noviembre de 2015

Relato de Ciencia Ficción - Elizabeth Bastidas♡

La Inocente 

Louis, chico tímido, discreto, el más inteligente de su época. Allan y Anna son sus mejores amigos, sus cómplices y compañeros en su nueva aventura. 

Louis había trabajado mucho, tanto que había descuidado la escuela, después de todo era lo que realmente le gustaba y a pesar de que se trate del año 2197, las escuelas seguían sin impartir materias "tecnológicas". 
Se trataba de la S648-BE, nada del otro mundo, o tal vez sí, pues se trataba de una nave espacial cuyo combustible es a base de hidrógeno, gas que no existe aquí, en Oberón.

Pues todo empieza una tarde normal, un viaje a Marte junto a Allan y Anna. 
Llegaron, el suelo era yermo y el clima sofocantemente frío, no había tiempo que perder, bajaron del cohete y comenzaron a buscar. Varios minutos después lo encontraron, a pesar de que llevaban alrededor de veinticinco tanques, no se diferenciaba con el peso de una pluma.

Iban de regreso cuando Allan sintió algo en sus pies y pegó un grito, Anna se asustó con su grito y gritó aún más, Louis aturdido, perdió el control de la nave y se estrelló contra Galatea, una de las lunas de Neptuno.
Como era de esperarse, la nave se averió, Louis pidió a Anna que permaneciera en la nave mientras él y Allan buscaban aluminio para cubrir el daño que se había producido.

Anna se encontraba sola, le daba temor averiguar qué era lo que se encontraba en los pies de su amigo, tomó su chaqueta y con cuidado la hecho sobre el piso y agarró a lo que fuese que se encontrara ahí abajo. Ya con ella en sus manos, se dispuso a retirar suavemente la tela y descifrar qué era lo que estaba ahí, para su sorpresa se trataba de una pequeña pelota rosa cubierta de pelo, con ojos grandes y mirada tierna. 
Anna la contemplaba con dulzura, pues no había visto algo más adorable en su vida. 
Para pasar el rato se dispuso a escuchar un poco de música, tal vez el peor error que había cometido. Al son de cada una de las notas la pequeña criatura se iba tomando de un color marrón, sus ojos se volvieron rojos y sus colmillos comenzaron a crecer convirtiéndose en una horrible bestia. Anna pegó un grito espeluznante cuya onda llegó hasta donde estaban Louis y Allan quienes horrorizados corrieron hacia donde se encontraba la nave, pero ya era muy tarde.

Anna escuchaba como un remoto eco se iba alejando cada vez más, las voces de sus amigos no eran más que susurros y esa canción que tanto le gustaba no era más que un recuerdo. Entonces abrió sus ojos, todo estaba oscuro y entonces lo comprendió, se encontraba en la garganta de la inocente criatura. 

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