Kepler -452b
Peter se encontraba en la cima de la colina más alta observando todo a su alrededor, todo cuanto podía, entonces recordó aquellas historias narradas por su padre, aquellas que se cuentan en las noches a los niños sobre el Planeta Tierra, historias que hacían despertar la imaginación.
Pues una vez que la tecnología llego a su máximo esplendor,
a la Tierra le llego su fin. Sin embargo la humanidad no encontró esto como un obstáculo en su supervivencia; para cuando
llegaba el fin el ser humano ya había creado los mecanismos necesarios para
llegar a un nuevo planeta habitable. Kepler- 452b era el nombre de este nuevo
cuerpo celeste hallado por los humanos a unas pocas galaxias de la Vía Láctea,
este planeta presentaba características parecidas al anterior, sin embargo su único
defecto era la atmósfera pues, tenía un
componente mortal para ciertas personas, para quienes la muerte hubiera sido mejor, ya que al entrar en contacto con este componente los convertía
en verdaderos monstruos.
Los gobernantes a cargo lograron controlar la situación cuando decidieron separar
a las personas en dos grupos “infectados “y “puros”, entonces se construyó una barrera que dividía al planeta en dos. Pues los
infectados tenían un deseo incontrolable por extraer la sangre de los puros.
Kepler -452b era un campo de batalla entre estos dos grupos puesto que los
infectados cada vez se volvían menos controlables. Se explotaban todos días los recursos del planeta para asegurar la vida
de los puros.
Peter jamás había visto a su planeta natal con esos ojos,
en su profundo pensamiento levanto el rostro y se preguntó - ¿Si la destrucción
del Planeta Tierra fue consecuencia de
las propias acciones humanas entonces, cuánto tiempo nos queda antes de que destruyamos este?, en el momento que bajo la
mirada se escuchó un fuerte estruendo la barrera había caído.
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